Semana 8

No sé por dónde empezar, básicamente falté toda la semana anterior por culpa de la “hermosa” gripa y el temor que está causando el coronavirus/Covid-19 en todo el mundo, y es en serio, no es una exageración, el temor causado por este virus es impresionante, pero esto tiene mucho sentido, pues su nivel de contagio es impresionante, además de tener unos cuantos fallecidos encima (229,390 casos confirmados y 9,324 muertes). En Colombia ya contamos con 108 casos y contando, porque de momento no parece que la situación vaya a mejorar.

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            Ahora si entro en el tema sobre el Minimalismo digital del estadounidense Cal Newport. El libro habla sobre cómo los smartphones influyen en nuestro cerebro y cómo estos han hecho que cambiemos nuestra manera de trabajar, prestar atención a otras cosas y la mala manera de desarrollar actividades de mayor relevancia.

            El periódico El Tiempo sacó un artículo el 22 de abril del 2019 titulado Minimalismo digital, la ruta para que deje de ser un adicto al celular, un artículo que, en mi opinión, está bien desarrollado ya que de entrada lo engancha a uno con una pregunta clave “¿Sería usted capaz de leer este artículo sin hacer caso a las notificaciones que le lleguen al celular?”, lo que lo deja a uno pensando de entrada y le pone un reto de no revisar el celular a lo largo del texto (algo en lo que fallé, pues revisé mis notificaciones unas cuatro veces).

            Nicolás Hernández, autor del artículo, se basó en el libro Homo distractus de la doctora Anastasia Dedyukhina, en el que ella menciona que que una persona revisa las notificaciones del celular entre 85 y 221 veces al día, causando una distracción continua y evitando que se haga un buen desarrollo de las actividades que se consideran más importantes. Al leer lo anterior recordé la cantidad de veces que voy a una clase, miro mi celular de manera constante y me pierdo en los temas que se tratan, e incluso hay ocasiones en las que me quedo mirando el celular casi las dos horas y no presto atención, sintiendo así que perdí el tiempo al ir a clase.

            La doctora Dedyukhina tomó una decisión muy interesante y no creo que yo sería capaz de hacerla, pues dejó de utilizar un celular inteligente y lo cambió por uno que tiene funciones muy limitadas, a tal punto que no puede revisar sus redes sociales. La doctora explica que esto lo hizo porque su adicción al celular causaba que ella en ocasiones pensara que este vibraba en el bolsillo, así no fuera cierto. Creo que a todos nos pasa eso, creemos que nuestro celular vibra cuando en realidad no sucede, e incluso a mí que gasto mucho tiempo jugando videojuegos, hay veces que pauso la consola porque recontra juro que alguien me está llamando o me escribió. Estas vibraciones falsas son llamadas ‘síndrome de vibración fantasma’, una condición que sufre el 90% de los usuarios de smartphones. Robert Rosenberger, especialista en tecnología del Instituto de Tecnología de Georgia, asegura que esto es causado por “hábitos corporales aprendidos”, una condición que causa que cuando el celular está en nuestro bolsillo, se vuelva parte de nuestro cuerpo y por eso hasta el estímulo más pequeño en esa parte del cuerpo nos hace creer que el celular vibró.

            Otra de las afirmaciones de Dedyukhina es que los celulares hacen que el cerebro se vuelva más perezoso gracias a las facilidades que brindan, lo cual es cierto (o al menos para mí), pues antes que nacieran los celulares inteligentes yo era bueno recordando las contraseñas, ya fueran de correos o de cuentas de videojuegos, pero hoy en día se me olvidan bastante ya que el celular brinda la posibilidad de guardar las contraseñas y las cuentas y las escribe por uno mismo con tan solo escanear mi rostro. Hace poco se me olvidó la contraseña de uno de los correos y a pesar de poner casi todas mis contraseñas, no fui capaz de abrirlo.

            Uno de los consejos es regular el tiempo frente a la pantalla del celular e intentar disminuir la dependencia que tenemos hacia estos dispositivos. Según mi celular, el promedio que gasto frente a la pantalla diariamente son ocho horas y desde que conseguí mi nuevo celular (enero de 2020) me he gastado 41 horas y 24 minutos frente a la pantalla, lo preocupante es que de todas esas horas me he gastado un total de 34 horas y 48 minutos en redes sociales, lo que demuestra que malgasto mucho el tiempo.

            La recomendación es empezar a dejar el celular poco a poco hasta para que deje de ser una adicción. Es imposible dejar el celular a parte, sobretodo porque ya es casi una parte de nosotros, pero lo que sí se puede es darle el uso necesario y justo, dejar de depender tanto de estos aparatos, generar un autocontrol y así acabar poco a poco con la adicción.


Referencias 
Hernández, N. (22 de 04 de 2019). Minimalismo digital, la ruta para que deje de ser un adicto al celular: https://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/que-es-el-minimalismo-digital-y-como-reduce-la-adiccion-al-celular-351750

Mingo, S. (24 de 02 de 2020). MINIMALISMO DIGITAL (Enfoque disruptivo para tu productividad y salud mental) Análisis Libroshttps://www.youtube.com/watch?v=I4He0Dp-VBE&feature=youtu.be

El Universo. (18 de 01 de 2020). Síndrome de vibración fantasma’, una sintomatología común en la era del smartphone: https://www.eluniverso.com/larevista/2020/01/16/nota/7693500/sindrome-vibracion-fantasma-sintomatologia-comun-era-smartphone

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